Nunca sabes lo que se siente hasta que te pasa. Se podría aplicar a muchas cosas en la vida y es cierto. Cuando alguien te cuenta alguna desgracia que le ha pasado puedes consolarle pero nunca sabrás por lo que ha pasado ni lo que sufre si no lo has pasado tú antes, en primera persona. Efectivamente, tuvimos un aborto, con aquel primer susto todo se complico y tres días después la historia se terminó. Lo pasamos mal. Descubrimos muchas cosas como por ejemplo que la sanidad en estos casos pasa bastante de tí. Lo ven de lo más normal. Todo el mundo te habla y te dice que a él también le ha pasado o que conoce a alguien que le ha pasado. Y tú, claro, tú de lo que menos quieres oir hablar es de otros casos, sólo importa que te acaba de pasar a tí.
Durante todo este tiempo no he tenido ganas de escribir de lo que pasó pero ahora volvemos a estar embarazodos y hemos sobrepasado aquel punto que no pasamos. Tenemos el miedo instalado en el cuerpo al lado justo de la esperanza y de la ilusión. Vamos por la 11ª semana y ya tuvimos un susto allá por la 6ª, pero esta vez tiene que salir bien. Tiene que salir. Aquí dejo la evolución de este nuevo capitulo en nuestras vidas esperando que pueda volver a retomarlo donde lo dejé y seguir adelante con el blog.




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